|| Narra Aly ||
De
camino a casa de Tony sigo llorando, saco mi galaxy y empiezo a mirar las fotos
del viaje. Niall y yo besándonos mientras dibujamos con una mano de cada uno un
corazón. Como me dolía el alma, el corazón. Llego. Pico al timbre.
-Hola
preciosa ¿vamos? -me besa la mejilla.
-No me
toques -le advertí frotándome la mejilla con la mano.
-Que
humos llevamos... -sonríe Tony.
-Gracias
a ti -le dije con cara de asco.
-De
nada -me respondió cogiéndome la mano. Yo se la rechazo.
De
camino al aeropuerto obviamente no hablo. Durante el viaje tampoco lo hago.
-Ni se
te ocurra decirles la verdad a tus padres -me advierte antes de picar la puerta
de mi casa.
Ni
siquiera me molesto en responderle.
-¡Hija!
¿Qué haces aquí? -dice mi madre abrazándome y extrañada por ver aquél joven que
me acompañaba- ¿No te dije que yo estaba bien...?
-Lo sé
mamá - Tony y yo pasamos- Niall y yo lo hemos dejado. No funcionó y... Vi a
Tony y los recuerdos de cuando estábamos juntos son muy buenos así que... ahora
estoy con él de nuevo. Lo de Niall ya es pasado. Creo que con Tony las cosas
irán mejor
-Bueno...
Ya hablaremos después de eso, ahora pasar a saludar a tu padre y a tu hermana.
Y eso
hicimos. Nos unimos en el sofá con mi familia. Mi padre no se sentía cómodo con
Tony. Aquél chico siempre le ha desagradado. A mí también. En cambio Niall
creía que era el chico perfecto para mí. Yo también lo creía, es más lo creo...
Al venir a España Tony me dijo que me podría quedar en mi casa, pero por poco
tiempo. Porqué después... en fin nos casaremos. Mejor dicho, me obliga a
casarme con él. Tony se va a su casa, a dos manzanas de la mía. Subo a mi
habitación y me ducho. Antes de encender el grifo, me suena el móvil. Salgo
corriendo. Es Niall. Suponía que sería él. Lo ignoro y me vuelvo a la ducha.
Aunque el móvil sigue sonando diez veces más, sigo sin cogerlo. Cuando salgo,
reviso las llamadas y varias de ellas también son de Lucy. No llamo a ninguno
de los dos. Me tumbo en mi cama y enciendo la televisión. No hago más que
pensar en Niall. Los ojos se me humedecen y no tardan en salir lágrimas. Recibo
un mensaje.
-Aly,
¿Dónde te has metido? ¿Qué te ha pasado? Por favor contesta. Nos tienes muy
preocupados. Niall no nos ha contado nada y... ha desaparecido. Zayn, que ya ha
vuelto, te ha ido a picar y no estabas. Por favor llámanos, pásanos un
Whatsapp, un kik, un gmail lo que sea pero por favor da señales de vida y
regresa aquí, con nosotros, tus amigos, tu novio. Contesta porfa. ¡Te queremos!
Lucy.
Me lo
miro varios minutos sin saber qué hacer. ¿Le llamo y le digo que estoy bien?
¿Le contesto el mensaje? ¿Sigo ocultándome? No aguanto esto. ¿Huyo lejos de
Tony? ¿Les cuento la verdad a mis padres? ¿Regreso a Londres? Mi cabeza está
hecha un lío. No sé lo que me conviene. Si vuelvo con el chico al que quiero,
Tony se empeñará en arruinarnos la vida. Me levanto de la cama. Me pongo
enfrente del espejo. Me miro a mi misma. Las lágrimas bajan lentamente por mis
mejillas. La rabia aumenta en mi interior. Si no pongo mis condiciones en mi
vida ¿para qué quiero vivir? Doy puñetazos al espejo, me empeño en tirar los
cojines que hay sobre mi cama. La lámpara que estaba en mi mesita de noche, ya
no lo está, ahora se encuentra tirada en el suelo como muchas cosas de mi
habitación. En un arrebato he destrozado mi habitación. Y en un arrebato Tony
ha destrozado mi felicidad. Mi vida. Escucho portazos en mi habitación. Mis
padres. El pestillo esta puesto. No quiero hablar para no gritar. No quiero
llorar. No quiero estallar. Me quedo dormida. Es lo mejor. Pasar las horas sin
darme cuenta de lo que pasa a mí alrededor. No ceno, tampoco quiero. Lo único
que quiero es volver el tiempo atrás, en el día en que conocí a mi vida, a
Niall y desear no haber conocido nunca a un tío como Tony. En estos momentos
odio a todo el mundo. Sobre todo a mí y a mi repugnante vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario