||Narra Aly||
Martes quince
de diciembre. Han pasado tres meses y pico desde el cumple de Niall. Recuerdo
aquel día perfectamente. Aquella noche fue maravillosa. La mejor noche de mi
vida. Lo que empezamos en la playa terminó en mi casa.
*Flashback a
la noche del 13 de septiembre*
Hemos acabado
de cenar, y todos se van a la discoteca.
-¿Qué tal si
nosotros nos vamos a casa, a solas, a acabar lo que hemos empezado antes en la
playa? –me susurra en el oído antes de morderme el lóbulo.
-Venga va…
-Bien.
-Hahaha –le
doy un beso en la mejilla.
-Chicos, iros
vosotros, Aly y yo vamos a dormir, estamos muy cansados –dice Niall.
-¿Y cómo
pensáis volver? –pregunta Harry.
-Cogeremos un
taxi.
-Bueno, pues
nos vemos mañana.
-Adiós.
-Buenas noches
–responden los demás.
Cogemos el
taxi y nos dirigimos para casa. Lo siento por la discreción, pero Niall parece
estar muy necesitado. No deja de darme pequeños besos por toda la cara. Ahora
baja por el cuello, cosa que me produce escalofríos y por el hombro. Vuelve a
la cara.
-Niall, para
por favor, el taxista nos está mirando por el retrovisor –le digo al oído.
-Pues que mire
cuanto te quiero.
-Que sobón
estás ¿eh?
-Es que es
verte y me entran ganas de todo.
-Niall, por
favor, que salido estás –digo mientras me río a carcajadas.
-¿Tu sabes las
ganas que tengo?
-Hijo mío, no
hace falta que me lo digas, se nota. Pero espérate a llegar a casa por favor,
solo faltan cinco minutos.
-Jummm
–refunfuña.
Cuando estamos
delante de la puerta de casa, Niall me coge en brazos.
-Hijo, pero
espera a que abra la puerta ¿no?
-Hahahaha, ya
abro yo.
Abre la puerta
conmigo en brazos, cuando entramos, pega un salto para subirme más y cierra la
puerta con el pie. Me tumba en el escritorio de mi habitación. Nos quedamos
desnudos. La temperatura de nuestros cuerpos se empieza a elevar y nos
excitamos cada vez más.
-Aly ¿vas
bien? –me dice.
-Mmmm.
-Hahahahahahahahhahaha
–se parte a carcajadas, pero ese mmm era lo único que me ha salido- ¿me lo tomo
como un sí?
-Shhhht –le
hago callar y me empieza a besar de nuevo.
Noto su saliva
en mí y sus labios ardientes contra los míos. Los muerdo con dulzura. Poco a
poco va bajando y sonríe al notar mi piel de gallina, pues me acaba de besar el
cuello. Sigue besándome salvajemente, hasta que me levanta de la mesa, coge mis
piernas y las enrosca en su cadera. Me coge posando sus manos bajo mi culo y
esta vez se tumba en la cama dejándome a mí encima de su torso desnudo.
-Niall no
olvides la protección, recuerda que estuvimos a punto de…
-Sí,
tranquila, lo sé –se estira hasta abrir el cajón de la mesita de noche para
alcanzar su caja de preservativos.
Poco a poco lo
noto, y voy dejando escapar sollozos, pero Niall no para, tampoco quiero. Va
haciendo movimientos lentos y suaves, hasta que se excita de nuevo. Suelto un
suspiro algo flojo, pero no lo bastante como para que él no lo escuche, pues lo
he deducido por su piel de gallina. Pasamos unas horas magnificas hasta ya no
poder más y quedarnos fritos como un rollito de primavera, enrollados en las
sabanas revueltas.
*De vuelta al
presente*
Son las nueve
menos cuarto. Estamos recogiendo todo, ya que hoy regresamos todos a Londres.
-Que ganas
tengo ya de ver mi hermosa ciudad –dice Niall.
-Y yo…
-suspiro.
Acabamos de
recoger toda la casa y bajamos al salón donde Lucy y Liam ya nos esperan. Antes
de ir al aeropuerto hemos de devolver a los dueños las llaves, ya que todo esto
era alquilado.
-¿Preparados?
–dice Niall cogiéndome de la mano.
-Esperad un
momento, ir tirando al coche vosotros, que yo me he dejado una cosa arriba
–digo.
-¿El qué? Voy
yo si quieres –se ofrece Niall.
-No, no, no
hace falta, ahora voy.
-Está bien
–dice Niall antes de que salgan todos de la puerta.
En realidad no
me he dejado nada, solo quería pensar todo lo que he vivido aquí, en esta
ciudad. Recuerdo que ya no estaba con Niall, el día que lo volví a encontrar,
“Roberto”… y… mi secuestro, la muerte de Tony y de aquel inocente conductor, mi
bebé… Me salta una lágrima al recordar aquello.
-¿Aly? –dice
Niall abriendo la puerta principal.
Me seco las
lágrimas y me levanto.
-Sí, ya estoy.
-¿Has llorado?
-No, solo se
me ha metido una pelusa en el ojo.
-Ah vale,
bueno vamos, que llegaremos tarde al aeropuerto.
Vamos a dejar
las llaves a Charles, el dueño de la casa.
-Gracias por
todo, Charles.
-No hay de
qué, si necesitáis volver a Nueva York, ya sabéis donde encontrarme.
-Muchísimas
gracias –decimos al unísono despidiéndonos con la mano.
-No hay de que
–se escucha de lejos.
Subimos a un
taxi que nos lleva a casa de Hannah, para despedirnos de ella. Ya tenemos su
número por lo que estaremos en contacto siempre y la invitaremos a venir a
Londres. Subimos de nuevo al taxi para ir al aeropuerto, donde nos reunimos con
los demás.
-¡Chicos!
–viene Zayn corriendo.
-¿Qué pasa? ¿A
qué tanto nervio? ¡Si nos vimos ayer! –dice Liam.
-Lo sé, lo sé,
pero tengo noticias. ¡Perrie ha acabado la gira y nos espera en Londres! –dice
Zayn pegando saltos de alegría.
-Nos alegramos
mucho por ti –decimos Liam, Niall, Lucy y yo a la vez.
-Gracias.
Louis coge la
mano de Eleanor, Liam la de Lucy, Harry la de Brit, Niall la mía y Zayn, coge
su maleta.
-Hahahahahahahaha
–se ríe Niall de Zayn, ya que por el momento no tiene a quien dar la mano.
-¿De qué te
ríes eh, Nialler? –se defiende este- ya te restregaré yo cuando esté con mi
Perrie –le saca la lengua.
Los demás
avanzan y nosotros nos quedamos atrás. Esto parece una película es muy gracioso
vernos en fila cada uno con su respectiva pareja.
-¡Destino a
Londres! –grita Niall.
-¿Quién lo iba
a imaginar…? –digo.
-¿El qué? –me
pregunta.
-Que llegué a
esta ciudad sin ti y ahora regreso contigo, de la mano –alzo ambas manos
enlazadas- como pareja.
-¿Y cómo qué
sino?
-Hombre, pues
como eso ya está perfectamente así, por siempre será así, pero recuerda que una
vez nos separamos.
-Y que no se
vuelva a repetir.
-Pero…
-¡He dicho que
no se vuelva a repetir! Tu siempre serás mía Alyson Andrews, nunca nos
separaremos porque te amo demasiado como para perderte. Eres mi mundo entero y
no cambiará nunca. Si tú te vas, yo me voy contigo ¡HASTA EL FINAL!
-Awwwwww.
-Anda dame un
beso, el último en esta ciudad.
Paramos de
andar, le beso y subimos al avión.

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